Amigos, enemigos... envidia y algo más!

Actualizado: 12 de nov de 2019

¿Te sabes la historia de los cangrejos japoneses y los cangrejos mexicanos?…



…Un hombre estaba observando a otro que pescaba cangrejos en la playa, y se dio cuenta que echaba ciertos cangrejos en una cubeta tapada y otros, en una cubeta al descubierto, así que no pudo más con su curiosidad y se acercó a preguntarle que por qué estaba haciendo esto. El pescador le contestó:

-“Porque unos son cangrejos mexicanos y otros japoneses. Los cangrejos japoneses los tapo porque si no, se montan uno encima del otro, uno llega hasta arriba y empieza a ayudar a los demás a salirse de la cubeta. Por eso los tapo”…


-“¿Y los mexicanos?”, Replicó el hombre.

–“A, esos no me preocupan, no es necesario ponerles tapa, si uno intenta subir, los demás lo jalan hacia abajo y ninguno se sale de la cubeta”…


Mi reflexión y moraleja: Aunque muchos atribuyen esta historia y la unen a la envidia, yo no creo que esto sea en su totalidad así, déjame explicarte:


Aunque en este caso lo hemos aplicado a México, en realidad este síndrome del cangrejo en la cubeta sucede en todos los países tercermundistas. Leyendo el libro "Hooked Según Nir Eyal, autor del libro más vendido "Enganchado: cómo construir productos formadores de hábitos", todos los productos más adictivos usan lo que él llama el Modelo de gancho para asociar las emociones y rutinas de los usuarios a un producto, lo que los impulsa volver a ella una y otra vez, sin tener que recurrir a publicidad costosa.


Paro ¿qué tiene que ver esto con los cangrejos? bueno déjame explicarte, que esto tiene que ver con lo que el psicólogo estadounidense Leon Festinger llamó como la Teoría de la disonancia cognitiva (1957), donde explica que las personas tenemos una fuerte necesidad de asegurar que nuestras creencias internas, actitudes y conductas son coherentes entre sí. Cuando el ser humano percibe una incoherencia entre sus creencias y su comportamiento se esfuerza en evitar este conflicto para que no le arrastre a la falta de armonía interior.


Una manera más fácil de explicarte esto es la fábula de Aesop, titulada "La Zorra y las Uvas" ¿la recuerdas? trata de una zorra que deseaba comer algo refrescante y mirando una mata de uvas la zorra se levantó, se remangó y se puso manos a la obra para comer las uvas.


Lo que la zorra no sabía es que los racimos de uvas estaban mucho más altos de lo que ella imaginaba. Entonces, buscó un medio para alcanzarlos. Saltó, saltó, pero sus dedos no conseguían ni tocarlos.


Había muchas uvas, pero la zorra no podía alcanzarlas. Tomó carrera y saltó otra vez, pero el salto quedó corto. Aún así, la zorra no se dio por vencida. Tomó carrera otra vez y volvió a saltar y nada. Las uvas parecían estar cada vez más altas y lejanas.

Cansada por el esfuerzo y sintiéndose incapaz de alcanzar las uvas, la zorra se convenció de que era inútil repetir el intento. Las uvas estaban demasiado altas y la zorra sintió una profunda frustración. Agotada y resignada, la zorra decidió renunciar a las uvas.


Cuando la zorra se disponía a regresar al bosque se dio cuenta de que un pájaro que volaba por allí, había observado toda la escena y se sintió avergonzada. Creyendo que había hecho un papel ridículo para conseguir alcanzar las uvas, la zorra se dirigió al pájaro y le dijo:


- Yo habría conseguido alcanzar las uvas si hubieran estado maduras. Me equivoqué al principio pensando que estaban maduras pero cuando me di cuenta de que estaban aún verdes, preferí desistir de alcanzarlas. Las uvas verdes no son un buen alimento para un paladar tan refinado como el mío.


Y así fue, la zorra siguió su camino, intentando convencerse de que no fue por su falta de esfuerzo por lo que ella no había comido aquellas riquísimas uvas. Y sí porque estaban verdes.


Esta fábula es un ejemplo claro que la falta de logros personales nos llevan a cambiar nuestra mente de pensar que algo es posible a negarlo solo para que no nos cause dolor. A eso es lo que el psicólogo se refería con disonancia cognitiva.



Los mexicanos no tienen envidia, los mexicanos o países tercermundistas tienen el síndrome de la disonancia cognitiva, ya que han tratado de muchas maneras y no han logrado ver frutos a su trabajo, quizás no conozcan el sistema, les falten herramientas o recursos para salir adelante.


Entonces después de intentar una y otra vez se convencen a sí mismos de que no es posible lograr eso que tanto anhelan, se enganchan en un pensar de que no se puede y cuando ven, una persona tratando de intentarlo, automáticamente ellos simplemente reaccionan recurriendo al argumento que ellos mismos formaron en su cabeza para calmar su dolor cuando ellos no lograron su objetivo. Ellos lo único que conocen es el fracaso y negatividad, trataran de ahorrarte la pena y cansancio, ellos están convencidos en su totalidad de que es imposible lograrlo.

No es maldad es solo falta de triunfos personales, no es envidia es solo que no saben cómo hacerlo y temen que alguien más los haga y quedar en vergüenza como la zorra cuando cambió su pensar ante el pájaro.


En México cuando un emprendedor quiere empezar con un negocio, normalmente la familia y amigos son los primeros en quitarle los ánimos y no apoyarlo a uno. Recuerdo mis años de juventud cuando quería comprar mi primera casa a mis escasos 18 años y algunos de mi familia que supieron de mis ideas me decían que estaba loca y que era muy joven para entrar en una deuda tan grande como lo es una casa que en USA te toma más de 30 años en saldar, entendí sus preocupaciones pero aún así me lancé a la compra de mi primera casa. Lo hice experimente en mi carne propia lo que me decían de tener una deuda interminable. En esos tiempos quería viajar pero no podía por la deuda de la casa, el carro las utilidades, etc. meas aún lo hice y eso me permitió que adquiriera confianza en mí misma y en mis capacidades.


Después quise ayudar a otros a lograr hacer sus sueños realidad, en algunas ocaciones todo les salía de maravilla, algunos decían gracias otros ni si quiera regresaban y en algunas ocaciones no salía todo como ellos esperaban y terminaba yo siendo la culpable de que sus vidas fueran tan miserables. Ellos no entendían que cada uno tiene que luchar por sus propios sueños y que cuando alguien te da la oportunidad y te ayuda a salir adelante lo mínimo es estar agradecido, pero en fin ese es otro tema, donde uno muchas veces termina siendo el malo de la película, todo solo por querer ayudar.


En Japón por el contrario, lo digo por una historia que reciente acabo de leer, se trata de la historia de Toyota, una compañía familiar donde el sueño e ingenio de uno más con la inversión y apoyo de la familia comenzó su historia en una tienda de telas y después de muchos desafíos, altas y fracasos, terminó siendo una marca de carros.

Te invito a que investigues la historia de Toyota, es una historia inspiracional.


Te animo a apoyar mas a tus amigos y familia y a ser de esos cangrejos que ayudan a salir adelante aunque después mal paguen. Sé una persona agradecida porque no pueden llegar las bendiciones a un lugar lleno de odio, celos, envidia y podredumbre. Las bendiciones habitan en los ríos, en aguas claras que fluyen y no retienen, sino avanzan fluyendo siguen como agua fresca corriendo de un lugar hacia otro, se un río se agua cristalina, no guardes envidia, coraje o frustración.


Hace tiempo aprendí que si alguien me copia lo que hago es porque esa persona quizás no tiene lo mismo que yo, ni mis conocimientos, ni destreza, ni talentos, etc. eso no me da coraje, me da orgullo servirle a los demás y aunque no dicen que me copiaron a mi, se nota ya sea porque ni siquiera tienen talento para llamar a sus blogs o páginas de una manera diferente, tú sabes a que me refiero 😉


En fin es como el cuento de la rana y el escorpión, la naturaleza de la rana fue el de ayudar y la del escorpión la de picar. Mi naturaleza es ser como la rana, te invito a no ser como el escorpión!

Mejor llena tu vida de logros personales y a seguir adelante!!

Gracias por leerme,

Ana Suplee

CEO / Una Mexicana en Egipto


PD Los mexicanos nos distinguimos por tener un gran corazón, tal es el caso del terremoto del 2017 y 1985, dos desastres donde los mexicanos nos han enseñado que sus ganas de ayudar son mayores a cualquier cosa. Cuando veas una persona negativa no lo tomes a mal, solo escucha y aprende de sus errores más inténtalo, no te quedes sentado y asumiendo que no es posible.

Si se puede!!


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